
Recuerdos de Baul
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Colorear para siempre
Años, incluso siglos pueden conservar incólumes los colores sobre la blancura lechosa. Las pinturas superaron antes la prueba del fuego y defendieron a 900 grados, temperatura necesaria para la vitrificación de la capa de esmalte blanco, que efectivamente adquiere la apariencia del vidrio. El amarillo del antimonio, el violeta del manganeso, el verde del cobre y el azul del cobalto configuran la paleta concreta que define a la cerámica de Talavera.
Cocción para impermeabilizar
En la segunda cocción se consigue la vitrificación de la capa de sulfuro con lo que la pieza se hace impermeable y los óxidos definitivos. Conservar los colores y conseguir que el dibujo no se altere determina el éxito del segundo tiempo de hornada. En los hornos antiguos era necesario proteger las piezas dentro de unos recipientes para evitar su contacto con el calor directo y con el humo y eludir la descomposición de los colores. Con los nuevos fogones también es ineludible vigilar el proceso de cocción para evitar variaciones inesperadas. Un mal fuego o una corriente tiznada pueden destruir en un momento el trabajo de días e incluso de semanas.
Pintar la personalidad
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