Tierra fina constituida por agregados de silicatos de aluminio hidratados que procede de la descomposición de minerales. Eso es la arcilla. La masa empapada en agua, denominada pella, se hace plástica dispuesta para ser manipulada. Sensibilidad y técnica, experiencia y arte se unen en cada cerámica a la que el alfarero puede dotar de una apariencia similar, que la hace igual pero preserva su carácter individual. Con el pie impulsa la rueda que mueve el torno sobre el que gira el barro informe sostenido con manos huecas. Hace crecer la masa hasta alcanzar su forma de origen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario